La iglesia de Santa María la Mayor se construyó a comienzos del siglo XIII y pertenece al estilo protogótico, una arquitectura de transición entre el románico y el gótico. El edificio, levantado íntegramente en sillería de piedra caliza, mantiene una notable unidad formal gracias a la escasez de transformaciones posteriores, salvo en la parte superior de la torre.
presenta planta basilical de tres naves separadas por pilares cruciformes y cubiertas con bóvedas de crucería sencilla. En la cabecera, los tres ábsides son de testero recto, siendo el central de mayor amplitud. Sobre el crucero se eleva el cimborrio octogonal, uno de los elementos más destacados del conjunto, que aporta iluminación y refuerza el carácter monumental del edificio.
Al exterior, la iglesia muestra un marcado aspecto defensivo, con contrafuertes y garitones en la cabecera. La portada principal, situada en el hastial occidental, combina arcos apuntados con una rosa lobulada, mientras que en el muro norte se abre una puerta con arco polilobulado. La torre, de planta cuadrada y concluida en 1601, responde a criterios renacentistas.
En el interior destacan varios retablos. El Retablo Mayor, fechado hacia 1700 y obra de Tomás de la Sierra, se acompaña de otros retablos barrocos y rococó, así como esculturas y relieves datados entre los siglos XVI y XVIII. La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931.