La iglesia de Santa Columba se levanta en la parte más alta de Villamediana, dominando el caserío. Su construcción se inició entre los siglos XII y XIII, probablemente sobre un edificio anterior, y a lo largo del tiempo fue ampliada y transformada, incorporando elementos románicos, góticos y renacentistas que explican su aspecto actual.
El edificio está construido en sillería de piedra caliza, visible en la variedad de tonalidades de sus muros, que delatan las diferentes fases constructivas. Al exterior sobresale la torre, levantada en el siglo XVI, con planta cuadrada y varios cuerpos, rematada por un campanario que refuerza la presencia visual del conjunto. La portada de acceso es sobria, con arco ojival.
En el interior presenta tres naves separadas por robustos pilares que sostienen arcos apuntados y bóvedas de crucería, propias de las reformas góticas. En la cabecera, la capilla mayor destaca por una elaborada bóveda estrellada, uno de los elementos más singulares del templo.
Destacan el retablo mayor, del siglo XVI y atribuido a Juan de Valmaseda, así como pinturas renacentistas y barrocas, una sillería y un coro alto que alberga un órgano histórico del siglo XVI.