La iglesia de San Andrés es un templo de carácter barroco, levantado sobre una construcción anterior del siglo XIII. Su edificación se prolongó durante casi dos siglos, desde el XVI hasta el XVIII, dando lugar a un edificio amplio y de notable riqueza artística, reflejo de su prolongada historia.
Tiene tres naves separadas por pilares y cubiertas con bóvedas de crucería. A los pies se alza una torre de tres cuerpos, mientras que la portada se abre en el lado de la Epístola.
En su interior se conservan numerosos retablos que reflejan la evolución artística del edificio. En la nave del Evangelio destacan dos: uno de finales del siglo XVIII, con una gran pintura de la Virgen del Carmen y esculturas de San José y San Antonio; y otro barroco, de mediados del siglo XVII, con imágenes de San Pablo y Cristo resucitado.
El altar mayor está presidido por un retablo neoclásico de finales del siglo XVIII, con esculturas de San Pablo, San Pedro, San Andrés y la Asunción.
La nave de la Epístola alberga otros dos retablos: uno rococó de finales del siglo XVIII, presidido por un Crucificado, y otro neoclásico, del mismo periodo, con una monumental pintura de las Ánimas.
Pero, sin duda, la pieza más destacada del conjunto es la talla gótica de la Virgen con el Niño, fechada en el siglo XIII, considerada la obra más valiosa del templo por su antigüedad, calidad artística y profundo valor devocional.