La iglesia de San Esteban es un robusto templo gótico construido entre los siglos XIV y XV. Si bien su aspecto exterior es de gran sobriedad, en su interior pueden admirarse magníficas bóvedas de crucería con claves decoradas.
Se conservan numerosas obras de arte, entre las que destacan varias tallas góticas, como un Calvario o Cristo crucificado integrado en uno de los retablos laterales barrocos. El segundo de ellos está presidido por una Virgen con el Niño de estilo renacentista. También renacentista, y de gran calidad, es el pequeño retablo encajonado en uno de los arcosolios, que representa a Santa Ana acompañada por la Virgen.
El elemento más destacado del interior, como no puede ser de otra manera, es su retablo mayor, obra de Joaquín de Villandiego y dedicado al santo patrón del templo.