La iglesia de San Miguel es un pequeño templo del que se tiene noticia documental desde el siglo XVI, aunque sus orígenes son anteriores. La profunda reforma acometida en el siglo XVIII transformó por completo su aspecto, haciendo desaparecer la mayor parte de sus elementos primitivos.
El edificio presenta una planta irregular, coronada en la fachada por una espadaña que sustituyó en 1959 a la antigua torre.
En el interior encontramos una única nave con cubierta plana, mientras que la capilla mayor se resuelve con una elegante bóveda de cañón.
Preside el barroco retablo mayor una talla de San Babilés, representado, como es habitual, como un obispo. Esta talla está sin duda íntimamente relacionada con el cercano y desparecido monasterio benedictino de San Babilés, al que tan íntimamente estuvo ligada la historia de Población de Cerrato. Así lo confirma también la pintura del monje benedictino de ese mismo retablo.
Entre los elementos más sobresalientes destaca una pila bautismal gallonada del siglo XVI, de notable calidad escultórica, y un retablo renacentista coronado por San Miguel Arcángel, representado victorioso sobre el Demonio, o una primorosa talla de San Sebastián fechada en el siglo XVIII.