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La iglesia de San Martín domina el perfil de Cevico de la Torre desde la ladera donde se alza, un emplazamiento elevado que en tiempos actuó como punto de vigilancia del valle.
Para acceder al templo es necesario ascender sus 96 peldaños de piedra.
El templo se construyó en el último cuarto del siglo XVI, siguiendo las líneas sobrias del estilo herreriano, reconocible por la pureza geométrica de los volúmenes y la casi total ausencia de ornamentación en su arquitectura. Presenta una sola nave, crucero y un ábside poligonal, mientras que a los pies se eleva la esbelta torre, formada por cuatro cuerpos del siglo XVII y un remate neoclásico posterior.
En el interior, las cubiertas muestran una combinación de soluciones arquitectónicas: bóvedas de arista decoradas con yeserías de puntas de diamante en la nave, bóveda de cañón en el crucero y una elegante bóveda de horno con yeserías barrocas en la capilla mayor. La sacristía conserva una pequeña cúpula barroca sobre pechinas.
La iglesia alberga un importante patrimonio artístico. En la nave del Evangelio se conserva una pila bautismal del siglo XVI y varias esculturas de los siglos XVI al XVIII, incluida una imagen de Cristo crucificado y tallas de San Juan Bautista, San Miguel y San Sebastián. El retablo mayor, realizado entre 1666 y 1670 por Cristóbal Ruiz de Andino y Antonio de Villota, presenta escenas como la Santa Cena, la Resurrección o la Asunción, junto a esculturas del propio San Martín y un expresivo Calvario.
Completan el conjunto piezas destacadas como un Cristo de marfil del siglo XVIII, y una Virgen románica del siglo XIII.
Es de grandísimo interés el órgano barroco del siglo XVIII por su calidad sonora, su traza artesanal y la belleza singular de su caja.