La iglesia de San Miguel Arcángel, situada en el corazón de Vertavillo, es un magnífico ejemplo de cómo un edificio puede condensar siglos de historia arquitectónica. Su origen se remonta al siglo XIII, cuando se levantó siguiendo las nuevas tendencias protogóticas de la época. Con el paso de los siglos, especialmente durante los XVI y XVII, el templo se amplió y reformó, dando como resultado la mezcla de elementos románicos, góticos y renacentistas que hoy podemos contemplar.
El exterior destaca por su sólida fábrica de sillería caliza y por sus dos ábsides poligonales, de desigual tamaño. Junto a ellos se alza la torre, construida en el siglo XVII, cuya altura la convierte en uno de los referentes visuales del pueblo. La portada meridional, la más importante, combina un arco apuntado con varias arquivoltas ricamente decoradas y una elegante arquería superior de cuatro vanos, donde aparecen capiteles con figuras fantásticas como arpías, centauros o dragones.
En planta, la iglesia presenta tres naves separadas por pilares circulares y cubiertas, en su mayor parte, por bóvedas de arista fruto de la restauración de 1959. En cambio, el crucero, los ábsides y la sacristía conservan sus bóvedas de crucería medievales, que recuerdan el origen gótico del edificio. La capilla mayor exhibe una cubierta especialmente llamativa, perforada por óculos cuatrilobulados que aportan luz y un aire monumental.
El templo conserva, además, diversos capiteles esculpidos y numerosas marcas de cantero, huellas silenciosas del trabajo de los maestros que lo construyeron.