La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción constituye uno de los elementos arquitectónicos más representativos del municipio. Su configuración actual corresponde al siglo XVIII, aunque conserva elementos esenciales de su pasado medieval. Entre ellos destaca la portada románica del siglo XIII, un ejemplo de transición al gótico. Está formada por cinco arquivoltas decoradas con motivos vegetales que descansan sobre jambas y capiteles historiados muy erosionados, donde aún se reconocen algunas figuras y escenas.
El templo presenta planta rectangular con dos naves de tres tramos y cabecera recta. Buena parte de la obra del siglo XVIII afectó a la nave de la epístola, donde se añadieron tres capillas comunicadas con la nave central mediante arcos de medio punto apoyados en pilares cuadrados. De esta etapa son también el hastial occidental, el muro norte, el baptisterio y las cubiertas de ladrillo estucado.
Pese a estas reformas, se conservan varias cubiertas originales. La capilla mayor y la sacristía mantienen bóvedas de crucería simple del periodo medieval. Otras dos capillas cuentan con bóvedas de terceletes, propias del desarrollo gótico del siglo XVI.
En el interior destacan varias piezas artísticas. En el lado del Evangelio se conserva un retablo barroco fechado en 1744 y una virgen gótica del siglo XII. En el lado de la Epístola sobresale una escultura de San Miguel Arcángel, realizada por Francisco Giralte, uno de los principales escultores del Renacimiento castellano.